jueves, 25 de junio de 2026

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Vรญctor CORCOBA HERRERO/ Escritor Espaรฑol

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Se comenta que el tiempo es un gran maestro; lo diabรณlico es que nos va encadenando hacia un horizonte desordenado y conflictivo, donde prevalece la desconfianza hacia el semejante. Por desgracia, la cultura del abrazo sincero, la mano extendida hacia el otro, ha dejado de cohabitar en nuestros espacios mundanos, haciendo de la vida un verdadero calvario. Necesitamos, hoy mรกs que nunca, curar heridas. No perdamos mรกs segundos de nuestra existencia en batallas absurdas; que, al fin, todo se descubre en un momento, porque el instante es la continuidad de lo vivido, pues une lo pasado con lo que queda por venir. Por tanto, dejemos de torturarnos, con atmรณsferas de trato cruel, inhumano o degradante y busquemos en nosotros vรญas de entendimiento, con la ruta del corazรณn.
Las cadenas del desorden nos estรกn dejando sin aliento, hasta el extremo que el mismo orden internacional se ha vuelto cada vez mรกs descompuesto y fraccionado, en parte debido a nuestro estado de podredumbre interna. Tanto es asรญ, que las propias instituciones creadas para defender la idea de un destino comรบn y de un bien global, apenas se dejan oรญr y ver. En realidad nos falta รฉtica y estรฉtica para tomar conciencia del soplo, que nos toca purificarlo con espรญritu cooperante, en vez de sembrar aislamiento y tormentos, actitudes marcadas por el odio, el desprecio, la crueldad, el abandono de los inocentes, o el aluviรณn de revanchas irracionales. Todo este cรบmulo de hechos y realidades bรกrbaras, nos desfiguran totalmente y nos destruyen como seres pensantes y sensatos.
En efecto, no hay pretexto para recurrir a los mil suplicios que nos enlazan como borregos, hasta ahorcarnos en perennes desconsuelos, que nos clavan en nuestro propio interior, por mucha indiferencia y pasividad que pongamos y derrochemos. Desde luego, tenemos que revelarnos, frente a tanto fracaso, con consecuencias dramรกticas. Ojo por ojo y todo el vecindario acabarรก ciego. Seamos consecuentes y promovamos la adopciรณn de remedios adecuados y eficaces. Las mismas fuerzas que sustentan el crecimiento econรณmico suelen agravar la exclusiรณn y la marginaciรณn; porque, aunque aliviar el sufrimiento, sea un principio ampliamente reconocido como fundamental, las preocupaciones compasivas son cada vez mรกs dรฉbiles. 
Esta dinรกmica en la que nos movemos suele ser mรกs salvaje que benรฉvola. Nos falta situar a la persona en el centro de las preocupaciones. No tiene sentido alentar y alimentar las contiendas antes que al propio ciudadano. La educaciรณn tambiรฉn se ha convertido en una de las vรญctimas menos visibles de las crisis humanitarias. Precisamente, un reciente informe de Naciones Unidas, advierte que la combinaciรณn de violencia, pobreza y fenรณmenos climรกticos extremos, estรก profundizando las desigualdades y limitando las oportunidades de millones de menores en todo el orbe. Olvidamos que la educaciรณn es vital y que allรก donde cohabita, no hay distinciรณn de clases, porque es el arma mรกs poderosa para cambiar el planeta, haciรฉndolo mรกs benigno y benefactor. 
La autรฉntica enseรฑanza es aquella que saca lo mejor de uno mismo; savia que es vital para esta รฉpoca destructiva y destructora, en el que hablan todo tipo de artefactos, mientras las leyes callan, omitiendo que el mundo deberรญa ser un lugar seguro, con espรญritu democrรกtico. Tampoco podemos permanecer insensibles e inactivos ante la multiplicaciรณn de realidades insufribles; y, aunque los derechos humanos son fundamentales para la protecciรณn y promociรณn de la dignidad de todos, lo cierto es que en diferentes partes de la tierra se continรบan produciendo situaciones en las que estos derechos son vulnerados, a pesar de ser universales. Al fin y al cabo, la vida carece de valor si deja de causar satisfacciones. Fomentemos el encuentro, pues, con el cumplimiento del deber cumplido. 
corcoba@telefonica.net
24 de junio de 2026.- 

#๐˜๐˜ข๐˜ฎ๐˜ฐ๐˜ด๐˜”๐˜ข๐˜ญ๐˜บ๐˜๐˜ข๐˜ฎ๐˜ฐ๐˜ด๐˜ˆ๐˜ช๐˜ณ๐˜—๐˜ฆ๐˜ฐ๐˜ณ.

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