Fernando Hinterholzer Diestel
Muchos mexicanos nos preguntamos, en d贸nde quedo la integridad p煤blica del gobierno Mexicano, el bien comun, la empat铆a. La respuesta la encontramos con la llegada de la 4T en el 2018. Hoy d铆a, hay todo un c煤mulo de problemas p煤blicos que el gobierno mexicano es incapaz de resolver, y ello delata una situaci贸n de ausencia de gobernanza que, entre otras manifestaciones, revela una crisis de rendici贸n de cuentas y fiscalizaci贸n que da paso a la impunidad. Tenemos una presidenta no habituada a ser amable de manera espont谩nea, y hoy en d铆a sometida a graves tensiones (USA y Palenque) y aconsejada por sus ‘consultores de imagen’ a sonre铆r ante el asiduo cuestionamiento, s贸lo alcanza a veces a dibujar una mueca tenebrosa. Pero as铆 se trate de sonrisas bien logradas, solo le alcanzan para generar mentiras, burlas sangrientas a denuncias sangrantes, descr茅dito y mofa a periodistas e intelectuales cr铆ticos, minimizaciones de graves problemas y descalificaciones a las madres buscadoras de sus hijos, al lado de exoneraciones de indefendibles delincuentes de su movimiento.
Al inicio de la Copa Mundial, vimos como los colectivos de familiares que buscan a un ser querido desaparecido intentaron manifestar su dolor, su frustraci贸n, su reclamo y exigir m谩s acciones de parte del Estado. Las madres, esposas, padres, hermanos e hijos de desaparecidos intentaron marchar en el contexto del arranque de la fiesta mundialista para ejercer presi贸n sobre las autoridades de todo el pa铆s, autoridades que han prometido atenci贸n y apoyo al tema y que les han quedado a deber a las v铆ctimas. Los colectivos exigen ser escuchados, atendidos y que el Estado ofrezca respuestas, una pol铆tica p煤blica sustentada en datos, suficientemente articulada, con los recursos suficientes y que est茅 centrada en las necesidades de las v铆ctimas. Desde el gobierno de la rep煤blica se menospreciaron las marchas, hablaron inclusive de un complot. Pero lo cierto fue que como respuesta, recibieron a cientos de polic铆as, para impedir que los manifestantes se acercasen al estadio de la ciudad de M茅xico. Si bien es comprensible que el gobierno buscase el desarrollo de una inauguraci贸n tranquila y sin contratiempos, resulta sorprendente la insensibilidad y falta de empat铆a con la que desestimaron la leg铆tima protesta y revictimizaron a quien busca a un ser querido. M谩s a煤n cuando la secretaria de Gobernaci贸n anunci贸 que investigar谩n al movimiento y “el origen de los recursos que les permiti贸 acudir a la Ciudad de M茅xico a los manifestantes”.
A pesar a que desde las ma帽aneras presumen una y otra vez descensos marcados en delitos y violencia, la cruel realidad oficial de desaparecidos nos dice otra realidad, una donde el control territorial se encuentra en manos de grupos delictivos y no de la autoridad. En lo que va del a帽o se han registrado 4,510 personas desaparecidas; con ello, de 1952 a la fecha se han registrado 134,969 desaparecidos, de los cuales 20,029 corresponden a la actual administraci贸n federal. Todo ello sin contar el enorme subregistro y cifra negra. Para que en cualquier pa铆s existan desapariciones de manera sistem谩tica se requiere que en su territorio ocurran una serie de delitos violentos y que los grupos criminales act煤en en la absoluta impunidad gracias a redes de relaciones corruptas con funcionarios de todos los niveles de gobierno.
En M茅xico, las autoridades contin煤an insistiendo en que act煤an con responsabilidad y que los ciudadanos pueden confiar y denunciar. En contraste, los casos de disuasi贸n de la denuncia, amenazas y revictimizaci贸n son el pan de cada d铆a. Son pocas las instituciones que brindan un verdadero apoyo a las v铆ctimas. Por ello el intento por llamar la atenci贸n sobre dicha crisis debe ser respetado y apoyado. Es absurdo que los ejecutivos federal y estatales desacrediten a quienes exigen que el Estado cumpla con su labor. Adem谩s, ha invisibilizado a los colectivos. Para la persona titular del Ejecutivo no existen los desaparecidos, al igual que lo hizo su patrocinador AMLO. Los ha acusado de ser alentados por la derecha, al igual que los grupos feministas que buscan justo la atenci贸n de los mexicanos ante la sistem谩tica victimizaci贸n. El mundo pone los ojos en M茅xico; entonces, si la crisis humanitaria no ha sido solucionada, resulta leg铆timo expresarse para que los colectivos sean vistos por esos millones de ojos.
Ninguna sociedad deber铆a acostumbrarse a esta realidad. Ning煤n pa铆s deber铆a aceptar como normal que una madre tenga que salir a buscar, con una pala y una fotograf铆a para localizar a sus seres queridos, a quien el gobierno ni siquiera busco, pero antes, no tampoco protegi贸. Lamentablemente, esto ocurre en M茅xico. Desde hace muchos a帽os, las madres buscadoras caminaron donde la polic铆a no paso, excavaron donde nadie quiso excavar y preguntaron donde otros eligieron guardar silencio. Atr谩s de cada persona desaparecida est谩 una familia condenada a una forma particularmente infame de sufrimiento. La muerte tiene una fecha, un lugar y un duelo, la desaparici贸n no, deja una herida abierta que no cierra porque nunca otorga una respuesta definitiva. Quien pierde a un hijo sabe que ha muerto una parte de s铆 mismo; quien tiene un hijo desaparecido despierta cada d铆a sin saber si debe conservar la esperanza o prepararse para el dolor. Las cifras son tan grandes que corren el riesgo de perder su significado humano. M谩s de ciento treinta mil personas desaparecidas no son un dato estad铆stico. Son m谩s de ciento treinta mil historias interrumpidas. Son sillas vac铆as en las mesas familiares. Son madres que envejecieron esperando una llamada. Son padres que murieron sin conocer la verdad. Son hermanos que crecieron con una ausencia que nunca pudo explicarse.
Desde el A脩O 2018, los colectivos de b煤squeda han solicitado un di谩logo directo con la presidencia de la Rep煤blica, lo hicieron con AMLO, despu茅s con la Sheinbaum, dichas peticiones han sido p煤blicas, sus marchas han sido p煤blicas, los oficios han sido p煤blicos, como tambi茅n sus exigencias. Y lamentablemente, no han encontrado una respuesta, esto confirma en los hechos, la magnitud a la tragedia que enfrentan. Cada desaparecido confirma el fracaso de M茅xico a manos de la ‘4T’. El argumento que nadie puede refutar, el problema de fondo no es una conferencia de prensa, no es una declaraci贸n, no es una movilizaci贸n. El problema es que M茅xico enfrenta una crisis de desapariciones que ninguna narrativa pol铆tica logra resolver. Las madres buscadoras no son una amenaza para el Estado. Son la evidencia del fracaso total de la “4T PARA DEFENDER A SUS CIUDADANOS, DEL CRIMEN ORGANIZADO”.
ES CUANTO
饾樇饾樋饾樋饾檧饾檳饾樋饾檺饾檲: M茅xico es un pa铆s inseguro. La poblaci贸n vive con miedo. Las mujeres conocen el peligro que calle entra帽a salir a la calle. Las desapariciones son la consecuencia del narcotr谩fico, la extorsi贸n y la trata de personas. Las v铆ctimas pueden ser secuestradas, reclutadas por la fuerza, asesinadas o enterradas en fosas clandestinas.
Y mientras eso siga ocurriendo, la pregunta seguir谩 ah铆, esperando una respuesta: ¿Cu谩ntos a帽os m谩s tiene que buscar una madre antes de que el Estado la escuche? Morena calcul贸 mal y todo el mundo vio que M茅xico es destrucci贸n y muerte. No hay nada que celebrar. La historia resuena dolorosamente en M茅xico.
Las respuestas desde distintos niveles de gobierno han oscilado entre la indiferencia y la criminalizaci贸n. Desde el anuncio de investigaciones para conocer c贸mo llegaron las familias, especialmente las madres buscadoras, hasta las voces que han intentado presentar su protesta como un intento de desestabilizaci贸n pol铆tica o incluso como un "golpe de Estado". Para algunos propagandistas, madres cargando fotograf铆as de sus hijas e hijos desaparecidos se convierten en peligrosas adversarias pol铆ticas.
La crisis de desapariciones en M茅xico constituye una de las m谩s graves emergencias humanitarias de nuestra historia reciente. Han pasado gobiernos de distintos partidos y colores, pero ninguno ha logrado comprender que este fen贸meno les trasciende. No se trata de un problema exclusivo de una administraci贸n, ni de una fuerza pol铆tica en particular. Es una crisis estructural que refleja el colapso de capacidades institucionales en materia de seguridad, investigaci贸n, procuraci贸n de justicia y atenci贸n a v铆ctimas.
Por ello, que las madres buscadoras se manifiesten durante "la fiesta" del Mundial no representa una afrenta contra la presidenta Claudia Sheinbaum ni contra la jefa de Gobierno Clara Brugada. Tampoco es un intento de arruinar la celebraci贸n al resto del pa铆s. Es un grito desesperado dirigido a un Estado que ha sido rebasado en recursos, personal, coordinaci贸n, comprensi贸n y urgencia para encontrar a quienes faltan.
Frente a una impunidad que ronda el 99%; frente a una Ley General en Materia de Desaparici贸n construida gracias a la lucha de las propias familias; frente a comisiones de b煤squeda insuficientemente financiadas; frente a comisiones de atenci贸n a v铆ctimas sin capacidad de respuesta; frente a fiscal铆as sin coordinaci贸n efectiva y sin resultados consistentes, cabe preguntarse: ¿qu茅 m谩s pueden hacer las madres?
¿Qui茅nes somos nosotros para cuestionar el lugar, el momento o la forma en que una madre desesperada busca ser escuchada? ¿Qui茅n puede establecer las reglas de la protesta cuando el Estado ha sido incapaz de garantizar siquiera el derecho b谩sico a saber d贸nde est谩 un ser querido? La justicia no deber铆a depender de partidos pol铆ticos. Sin embargo, han sido los propios partidos y quienes ejercen el poder los que han decidido colocar colores donde deber铆a existir una causa com煤n.
饾棝饾棶饾榾饾榿饾棶 饾棽饾椈饾棸饾椉饾椈饾榿饾椏饾棶饾椏饾椆饾棽饾榾.
Entre 2006 y 2026 han desaparecido m谩s de 100 mil personas en M茅xico. El reclutamiento forzado es una de las razones por las cuales desaparecen. El Mundial de futbol ha tra铆do al frente de la discusi贸n p煤blica el problema. Con campa帽as como #UnEstadioDeDesaparecidos y #LaCopaSinEllos, las colectivas de buscadoras han aprovechado la atenci贸n internacional para se帽alar la situaci贸n desesperada en la que se encuentran: amagadas por el crimen organizado y olvidadas por el Estado mexicano. Como se帽alan, podr铆a llenarse m谩s de un Estadio Azteca con los desaparecidos de nuestro pa铆s.
Conmovedora result贸 la entrega de los aficionados suecos, pero no a su selecci贸n, que jug贸 en Monterrey su primer partido del Mundial contra T煤nez, sino a las madres buscadoras que se hicieron presentes en las inmediaciones del estadio. Y es que al escuchar las historias de los hijos desaparecidos en M茅xico y, en un gesto de solidaridad, los y las europeas decidieron abrazarlas para acompa帽arlas simb贸licamente en su dolor. Vaya gesto que ya quisi茅ramos ver por parte de autoridades en nuestro pa铆s.
ES CUANTO
饾樇饾樋饾樋饾檧饾檳饾樋饾檺饾檲: M茅xico no es un pa铆s seguro. Mucha gente vive con miedo. Las mujeres saben que salir a la calle entra帽a un peligro inminente. Las desapariciones son resultado del narcotr谩fico, la extorsi贸n y la trata de personas. Las v铆ctimas pueden ser secuestradas, reclutadas por la fuerza, asesinadas o enterradas en fosas clandestinas.
#饾槤饾槩饾槷饾槹饾槾饾様饾槩饾槶饾樅饾槤饾槩饾槷饾槹饾槾饾槇饾槳饾槼饾槜饾槮饾槹饾槼.
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