Fred Alvarez Palafox
"Va a estar muy, muy bien", pronosticรณ la presidenta en su conferencia matutina. Frente a los micrรณfonos, el optimismo institucional se erigiรณ inquebrantable. Sin embargo, ayer fuimos testigos de un intento colosal por crear una burbuja de primer mundo; un espejismo montado de prisa para que la cotidianidad de nuestro dolor no le arruinara la selfie a los turistas.
Ayer, mientras la ciudad respiraba la fiebre del futbol, sus calles transpiraban una tensiรณn asfixiante. El ciudadano comรบn se vio atrapado en un campo minado, obligado a sortear la rabia magisterial y el frรญo acero de los antimotines. Sobre el asfalto de la Calzada de Tlalpan, y bajo un sol que caรญa a plomo, se librรณ el primer partido del Mundial, uno que no se jugรณ con una pelota. La marea de aficionados, enfundados en camisetas verdes y cargando la ilusiรณn de un paรญs entero, se topรณ de frente con los campamentos de la disidencia magisterial. La CNTE, que habรญa mantenido la Plaza de la Constituciรณn sitiada, vio cรณmo la multitud los superaba, no con violencia, sino con la fuerza imparable de la fiesta; los profesores no entendieron que el Dios futbol supera cualquier movimiento social de protesta.
Aunque los maestros intentaron cerrar el paso, la gente, simplemente, los hizo a un lado, no los pelรณ. Fue un desborde humano donde la pasiรณn pudo mรกs que la barricada polรญtica. Rebasados por la marea verde, los profes terminaron por entenderlo: habรญan perdido la batalla callejera y, con ella, gran parte de su mรบsculo polรญtico. En ese choque de voluntades quedรณ exhibida una realidad inocultable: nunca contaron con el respaldo ciudadano de la CDMX.
Adentro del Estadio Azteca, la narrativa tomaba otro cauce. Como bien apunta Juan Villoro en su crรณnica para Reforma, el verdadero protagonista de la inauguraciรณn no rodรณ sobre el cรฉsped, sino que latiรณ en las tribunas. Comenta que, pese a una inversiรณn oficial de cuatro mil millones de pesos en la remodelaciรณn del Coloso de Santa รrsula, el sonido local fallรณ estrepitosamente, silenciando las voces de figuras como Shakira, Lila Downs y Belinda. El espectรกculo sobreviviรณ —subraya Luis—, รบnicamente porque la aficiรณn decidiรณ unirse para cantar a coro, en un choque frontal entre el espรญritu festivo del mexicano y el rechazo hacia la FIFA, percibida por muchos como una frรญa maquinaria que mercantiliza la pasiรณn.
En los accesos, manos anรณnimas perversamente repartรญan paรฑuelos blancos con una consigna clara: ondearlos al ritmo del "Cielito Lindo" y acompaรฑar cada intento de ola con un grito de "¡saca el paรฑuelo!, ¡saca a Morena!". Aunque el mar de tela blanca no inundรณ la tribuna en su totalidad, el descontento sรญ encontrรณ voz. Desde la parte alta, por encima de los palcos, los coros de "¡fuera Morena!" rebotaban contra el concreto, revelando un metabolismo social muy distinto al de la zona baja.
Esa misma polaridad encontrรณ un rostro en la figura del empresario Ricardo Salinas Pliego, el llamado "Tรญo Richi". Su apariciรณn en el Azteca funcionรณ como un termรณmetro instantรกneo: ante un grito aislado de "¡presi!" que emergiรณ de la multitud, la voz de una mujer cortรณ el aire hรบmedo con una respuesta tajante: "¡Jamรกs!". Era la estampa viva del paรญs: el rechazo y la euforia respirando a escasos metros de distancia.
Y mientras la estructura del estadio vibraba con la fiesta, una pregunta flotaba pesadamente en el ambiente: ¿dรณnde estaba la presidenta?
No acudiรณ a la inauguraciรณn como lo habรญa prometido meses antes, ni pisรณ el multitudinario Fan Fest del Zรณcalo como muchos llegamos a pensar. Midiรณ bien el terreno: con los profesores acampados en la plancha, no iba a arriesgarse a exponer la "investidura". Ante la imposibilidad de cruzar una ciudad convulsa sin el riesgo inminente de un abucheo monumental, optรณ por el refugio. A 18 kilรณmetros del epicentro, en la trinchera controlada del Deportivo Hermanos Galeana, se cobijรณ entre sus seguidores y la jefa de Gobierno, Clara Brugada. Su ausencia, que quizรก habrรญa pasado inadvertida, se hizo evidente cuando su propio equipo decidiรณ difundir su estancia. Sheinbaum terminรณ atestiguando la historia a travรฉs de una pantalla, en un escenario mucho menos ambicioso. El diagnรณstico previo de sus asesores habรญa sido tan crudo como certero: la tribuna no la iba a recibir con aplausos.
El resultado fue una estampa tan rara como inรฉdita. El planeta entero vio inaugurarse la Copa del Mundo sin las palabras de bienvenida de la lรญder del paรญs anfitriรณn. No hubo discurso oficial, y el simbรณlico acto de presentar el trofeo —que el protocolo dictaba entre la mandataria y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino— tuvo que ser rescatado por la actriz Salma Hayek. Ante los ojos del mundo, la silla principal de la naciรณn quedรณ vacรญa. Lรกstima. Desde su aislamiento, la participaciรณn del Ejecutivo se redujo a un mensaje asรฉptico en redes sociales: "¡Muchas felicidades a la Selecciรณn! Felicidades a todas las mexicanas y los mexicanos".
DE hecho meses antes de que el balรณn rodara, la narrativa oficial intentรณ tejer su propia jugada para justificar el palco vacรญo. En un acto matutino cargado de simbolismo, la presidenta decidiรณ ceder el codiciado boleto 00001 —el pase directo a la historia— a Yolett Cervantes, una talentosa joven futbolista indรญgena de Veracruz. "No van a representar a la presidenta... van a representar a Mรฉxico", sentenciรณ frente a los micrรณfonos de la maรฑanera. El guion dictaba una estampa poderosa para el mundo: la joven ocuparรญa ese lugar de honor, sentada hombro a hombro con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Sin embargo, la promesa se diluyรณ entre el caos y el protocolo, y esa imagen jamรกs ocurriรณ.
Un gesto noble en la superficie, sin duda; pero en el รกspero terreno de la polรญtica, la cesiรณn de aquel asiento se leyรณ de otra manera. Detrรกs de la loable retรณrica, el boleto regalado funcionรณ como el escudo perfecto: la salida de emergencia ideal para justificar la silla vacรญa y esquivar el inminente juicio de la tribuna.
Por cierto, ¿dรณnde diablos sentaron a Yolett?
Pero en el cรฉsped, ajeno al caos del asfalto y a los vacรญos del poder, el milagro deportivo sucedรญa. Mรฉxico se impuso dos a cero sobre Sudรกfrica. La imagen de la noche fue la de Raรบl Jimรฉnez, con lรกgrimas en los ojos, mirando al cielo tras marcar su primer gol en un Mundial. No fue un partido mรกs; fue la epopeya de la resiliencia pura grabada en la historia del futbol nacional.
El festejo, innenarrable
Como si el cielo capitalino entendiera de ironรญas, el festejo terminรณ bajo una tormenta. Y no solo llovรญa agua. Mientras miles marchaban empapados pero felices sobre el Paseo de la Reforma —se habla de 150 mil personas en el รngel, medio millรณn en la ciudad y muchos mรกs en todo el paรญs—, la otra realidad nacional se estrellaba contra las vallas policiales.
Las madres buscadoras se hicieron visibles, cargando sobre sus hombros la pesada y dolorosa memoria de mรกs de 130 mil hijos desaparecidos. Frente a este grito de auxilio en pleno asfalto, el comentario de la secretaria de Gobernaciรณn, Rosa Icela Rodrรญguez, durante la maรฑanera, estuvo de sobra. En lugar de empatรญa, anunciรณ que investigan el origen de los recursos utilizados para el traslado de estos colectivos desde Jalisco hacia la capital, buscando determinar si existen "intereses polรญticos" detrรกs de las movilizaciones en Tlalpan. Una burocracia que fiscaliza el dolor en lugar de buscar a los ausentes.
Hoy, el corazรณn de la ciudad entra en calor. La gran fiesta ya comenzรณ y dejaremos que ruede el balรณn. Pero la tormenta nos recuerda que afuera, en las calles mojadas y en los rostros de quienes aรบn buscan, el partido de la gobernabilidad lo seguimos perdiendo por goleada. Como escribirรญa el sobrino de Chobi, el poeta Jaime Sabines, el dolor es un ensayo de la muerte; y en este Mรฉxico nuestro, partido en dos, mientras unos gritan de euforia en la tribuna, otros siguen escarbando la tierra bajo la lluvia.
El prietito en el arroz fueron los grupos de encapuchados vestidos de negro, quienes protagonizaron una escaramuza violenta con la policรญa en una de las puertas de acceso al Azteca durante alrededor de poco mรกs de media hora; las imรกgenes fueron nota…
El Dios futbol se impone…..
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