๐๐ง๐ค๐ฉ๐๐รก๐ข๐ค๐ฃ๐ค๐จ ๐๐๐๐ฃ๐๐ข๐๐ฃ๐ฉ๐ ๐ช๐ฃ๐๐๐ค๐จ;
๐ค ๐ฃ๐ค๐จ ๐จ๐๐ฅ๐ช๐ก๐ฉ๐๐ข๐ค๐จ ๐จ๐ค๐ก๐ค๐จ
“๐๐ข ๐ถ๐ฏ๐ชรณ๐ฏ ๐จ๐ฆ๐ฏ๐ฆ๐ณ๐ข ๐ทรญ๐ฏ๐ค๐ถ๐ญ๐ฐ๐ด ๐ฒ๐ถ๐ฆ ๐ฏ๐ฐ๐ด ๐ง๐ฐ๐ณ๐ต๐ข๐ญ๐ฆ๐ค๐ฆ๐ฏ, ๐ด๐ฐ๐ฃ๐ณ๐ฆ ๐ต๐ฐ๐ฅ๐ฐ ๐ฆ๐ฏ ๐ญ๐ข๐ด ๐ค๐ฐ๐ด๐ข๐ด ๐ฏ๐ฆ๐ค๐ฆ๐ด๐ข๐ณ๐ช๐ข๐ด, ๐ฆ๐ฏ ๐ค๐ถ๐ข๐ฏ๐ต๐ฐ ๐ค๐ฐ๐ฎ๐ถ๐ฏ๐ชรณ๐ฏ รญ๐ฏ๐ต๐ช๐ฎ๐ข ๐ฅ๐ฆ ๐ท๐ช๐ฅ๐ข ๐บ ๐ข๐ฎ๐ฐ๐ณ ๐ฒ๐ถ๐ฆ ๐ด๐ฐ๐ฎ๐ฐ๐ด, ๐ค๐ฐ๐ฎ๐ฐ ๐ง๐ข๐ฎ๐ช๐ญ๐ช๐ข ๐ฏ๐ข๐ต๐ถ๐ณ๐ข๐ญ, ๐ฎ๐ช๐ฆ๐ฏ๐ต๐ณ๐ข๐ด ๐ญ๐ข ๐ฅ๐ช๐ด๐ค๐ฐ๐ณ๐ฅ๐ช๐ข ๐ต๐ฐ๐ฅ๐ฐ ๐ญ๐ฐ ๐ฅ๐ฆ๐ฃ๐ช๐ญ๐ช๐ต๐ข”.
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Vรญctor CORCOBA HERRERO/ Escritor Espaรฑol
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Latido a latido es como se consigue todo. No existe el hundimiento, salvo cuando dejamos de batallar juntos y nos desalentamos separรกndonos entre sรญ; mรกxime en un momento en el que nos hemos globalizado, lo que nos demanda poner a prueba la gran promesa de seguridad para todas las personas, se hallen donde se hallen. Setenta y cinco aรฑos despuรฉs de la adopciรณn de la Convenciรณn sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, tras la Segunda Guerra Mundial, esa promesa continรบa estando vigente y es uno de los compromisos mรกs claros de la comunidad internacional: Que aquellas personas que se han visto forzadas a huir no sean devueltas a una situaciรณn de riesgo y puedan vivir con dignidad, aunque estรฉn desplazadas.
En un orbe plagado de conflictos, hasta que todo el mundo estรฉ a salvo, sin que le falte la justa comprensiรณn y la bรกsica asistencia, no habremos conseguido el objetivo humanitario. Comencemos, pues, porque las instituciones, con sus gobiernos al frente, sean ejemplarizantes a la hora de mantener el apoyo vital y defender sistemas de asilo justos y accesibles. Desde luego, la seguridad no debe vivir a cuenta de la nacionalidad, la riqueza, la raza, la religiรณn, el gรฉnero, la opiniรณn polรญtica o la situaciรณn migratoria. Hay protecciรณn รบnicamente cuando los ciudadanos desplazados puedan vivir sin temor y reconstruir sus existencias, sin exclusiones; para ello, es preciso universalizar y salvaguardar el derecho a solicitar refugio, con oportunidades reales para alcanzar la autosuficiencia.
Ojalรก aprendamos a caminar hermanados; la cuestiรณn no es fรกcil, pero tampoco imposible. Es cierto que la ciudadanรญa atraviesa una profunda crisis anรญmica y cultural, que se exterioriza en mรบltiples hechos de violencia, polarizaciรณn y desconfianza recรญproca. Quizรกs tengamos que aprender a querernos a nosotros mismos, para poder querer a los demรกs. Esta experiencia de cercanรญa, nos recuerda tambiรฉn el valor de la concordia y del paciente esfuerzo de cada ser, por acoplar siempre la firmeza de las convicciones con la benevolencia del diรกlogo y la grandeza del servicio. Con el paso de los aรฑos, yo mismo he comprendido que el bienestar es real, cuando reconozco la avenencia con todas las gentes del mundo, sin excepciรณn alguna.
Sea como fuere, es pรบblico y notorio, que la uniรณn genera vรญnculos que nos fortalecen, sobre todo en las cosas necesarias, en cuanto comuniรณn รญntima de vida y amor que somos, como familia natural, mientras la discordia todo lo debilita. Asรญ, cuando estalla una pugna, se reaviva un trance latente o se desata una catรกstrofe. Los individuos se ven forzados a abandonar sus hogares y pertenencias. La labor benefactora, es estar a su lado y asegurarse de que reciben la protecciรณn y la asistencia que solicitan. Urge, por consiguiente, hacer frente a esta cuestiรณn de manera eficaz; lo que nos exige actuar de comรบn acuerdo, con espรญritu solidario, sin excesos ni despilfarros. Al fin y al cabo, lo trascendente no radica sรณlo en mantenerse vivo, sino en sustentarse vivencialmente compasivo.
La humanidad tiene que humanizarse, por deber. Su genรฉtica estรก radicada en el deseo del bien y la bondad, en el cultivo de la verdad y de la virtud, ya que no concurre para destruirse. Perseverar con la mirada limpia facilita el reencuentro, saber estar juntos, haciendo culto a la cultura del abrazo y a los cuidados ineludibles. Levantarse de las caรญdas, salir de los espacios que fragmentan, es viable. Ahora bien, la honestidad requiere vรญas legales y seguras, rescate y asistencia, cooperaciรณn universal contra los traficantes, amparo afectivo y efectivo a las vรญctimas, procesos leales y fieles de acogida e integraciรณn y polรญticas mรกs poรฉticas, que permitan a cada persona morar con decencia en su propia tierra. Seamos todos, entonces, noble calor de hogar; al menos, para no temblar de innoble frรญo.
corcoba@telefonica.net
17 de junio de 2026.-
#๐๐ข๐ฎ๐ฐ๐ด๐๐ข๐ญ๐บ๐๐ข๐ฎ๐ฐ๐ด๐๐ช๐ณ๐๐ฆ๐ฐ๐ณ.
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