Jesรบs Pastenes Hernรกndez.
Las palabras se quedan siempre cortas ante el misterio de una Madre; pero no de todas. Hoy quiero referirme, sobre todo, a las Madres responsables. Este 10 de Mayo del 2026, al recordar a las que caminan con nosotros y a las que, como la mรญa, mi Madre Luz Hernรกndez de la Cruz, habitan en la casa del Padre, reconocemos en cada una de ellas, que como dijera el poeta (Mediz Bolio), un milagro silencioso, es decir, una mezcla extraรฑa de dolor infinito y amor sin orillas, amor que se parte en mil pedazos para darnos el corazรณn entero.
Hoy elevamos nuestros corazones al Altรญsimo para bendecirlas; porque vivas terrenalmente o incorporadas en el Libro de la Vida Eterna, nos amparan con su ternura infinita, inapagable, con las irradiaciones de su sacrificio sublime y callado. A ellas, que trabajaron con alegrรญa, sin descanso; como si las fatiga, las volviera mรกs fuertes y eternas; ¡estoy seguro!, oran sin cesar y nos siguen bendiciendo sin condiciรณn.
A estas mujeres, que, desgastadas por el sufrimiento y por la inclemente vida, nos enseรฑaron a nombrar a Dios, a confiar en la vida y a levantarnos de la vergรผenza y del infierno de la humillaciรณn, constituyรฉndose en antรญdoto contra el egoรญsmo que nos fragmenta; contra la cultura del descarte, a donde parece caminar indiferente el mundo; contra la soledad que nos vuelve huรฉrfanos aun teniendo techo.
Pienso, con especial veneraciรณn, en las madres que ya no vemos, pero sentimos en cada latido; a esa, incluso, que, en su aparente intrascendencia y anonimato, se levantan contra el mundo y saben con su plegaria santa y reverente (cรณmo seรฑala Guillermo Aguirre y Fierro), arrancarle milagros al cielo; a Ella, que nos arrullรณ en la cuna; a la que, entregando su vida, gota a gota hasta hacerse “viejitas”, para que la nuestra floreciera.
A las Madres que estรกn, con el Rey del Universo, tengo la mรกs limpia sensaciรณn, que son, como gotas que volvieron al Mar (de la Eternidad) y son ahora, amor evolucionado, memoria luminosa y presencia secreta; las reconocemos en la mano invisible que guรญa hacia el bien, en la lรกgrima que limpia, en la paz que llega, cuando el corazรณn ya no puede mรกs y que siempre es, estrella que alumbra nuestras mรกs oscuras y tenebrosas noches de tribulaciones y adversidad. Encomendamos su nombre a Dios, como se entrega un tesoro; sabiendo que la รบltima palabra que dijeron por nosotros en la tierra se ha vuelto intercesiรณn en la eternidad, y que su amor, lejos de acabarse, se ha vuelto sacramento invisible que renace en cada uno de sus hijos y sus nietos y nos acompaรฑa y nos corrige.
¡Bendecimos a todas las madres, que hoy honran, con responsabilidad y paciencia, el magisterio que la vida les confiรณ y que entre sus primeras y amorosas actividades se cuentan, ser primeras maestras, catequistas, defensoras de la dignidad humana! ¡Parece mentira, pero hasta en su ausencia fรญsica, nos siguen enseรฑando!
Si tiene la desgracia, como yo, de ya no tenerla fรญsicamente al fragor de tu mirada, elevamos nuestra plegaria al Padre del Universo, que acreciente nuestra fe y con nuestra alma hendida por su ausencia; pero la esperanza cierta de la Resurrecciรณn, nos permita atravesar ese abismo que separa a la vida de la muerte para llegar a las orillas de la Vida Eterna, ahรญ donde Ellas estรกn y le contemplan complacidas, que seguramente son estrellas que formadas en la amargura y en el sufrimiento, son luz (no luz elรฉctrica, ni luz artificial, sino luz natural que alumbra los cielos, para depositarles en humilde tributo, un beso en los pies y nos permita llorar hondamente, Seรฑor, hasta limpiarnos en el alma, mente y corazรณn y ser capaces de sentir un poquitito su Presencia Celestial; porque aun cuando sus tumbas santas guardan el polvo que un dรญa nos dio calor, viven radiantes e interceden por nosotros ante tu Trono Altรญsimo, porque sus oraciones siguen envolviendo nuestros pasos, y que el amor maternal trasciende la muerte y perdura en la eternidad. ¡A veces creo que si nuestra Madre, se transfigurarรก en Dios, estarรญamos salvador por el hermoso sortilegio del perdรณn!
A Ustedes, Mamacitas, vivas o ausentes, que nos han enseรฑado, que el heroรญsmo estรก en darse a sรญ mismas, que la verdadera fortaleza se llama misericordia y que la sabidurรญa se escribe con mansedumbre y brazos abiertos.
Cada beso sobre sus rostros, cada lรกgrima de gratitud que derramamos a sus pies, cada plegaria que susurramos por su paz, son apenas pรกlidos reflejos del inmenso ocรฉano de ternura que han derramado y derraman por nosotros.
Si aรบn tienes la dicha de tener, da gracias al Seรฑor, Dios del Universo, pues como dice el Poeta Newman, “no todo mortal, cantar podrรญa, dicha tan grande, ni placer tan santo” …. pues ella “Velรณ de noche y trabajรณ de dรญa; leves las horas en su afรกn pasaban, un cantar de sus labios te dormรญa, y al despertar sus labios te besaban. Enfermo y triste, te salvรณ su anhelo que sรณlo el llanto por su bien querido milagros supo arrebatar al cielo, cuando ya el mundo te creyรณ perdido. Ella puso en tu boca la dulzura de la oraciรณn primera balbucida y plegando tus manos en ternura, te enseรฑaba la ciencia de la vida.”
Mamacitas Santas, Ustedes (cualquiera que sea su forma corpรณrea o su manifestaciรณn bendita) son el pan, el vino y la miel mรกs dulce cuando nos arrullan; pero tambiรฉn el trueno implacable y ciego que desconoce, cuando entrega su existencia por defendernos y se dividieron para darnos vida y convirtieron su dolor en amor sin orillas y sin lรญmites.
¡Que este dรญa no se agote en homenajes de ocasiรณn! que sea, mรกs bien, examen de conciencia para hijos, familias y sociedad entera, para que aprendamos a tratar a cada Madre como lo que es, templo vivo de amor y de sacrificio; copa que contiene el vino de su sangre y pan que entrega el alma en liturgia cotidiana donde Dios sigue diciรฉndonos, en voz de su mรกs expresiva representante: No estรกs sรณlo, porque “Yo estoy con vosotros todos los dรญas, hasta el fin del mundo” (Mateo 28: 19-20 Biblia Reina Valera)
¡Madres Queridas, Presentes y Ausentes, Benditas sean!
#๐๐ข๐ฎ๐ฐ๐ด๐๐ข๐ญ๐บ๐๐ข๐ฎ๐ฐ๐ด๐๐ช๐ณ๐๐ฆ๐ฐ๐ณ
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