๐๐๐๐ค๐ง๐๐ง ๐๐ก ๐๐ก๐๐ข๐ ๐๐ฃรญ๐ข๐๐๐ค; ๐๐ค๐ข๐ค ๐ก๐ ๐ฉ๐ง๐๐ฅ๐ช๐ก๐๐๐รณ๐ฃ ๐๐๐ก ๐๐ง๐ฉ๐๐ข๐๐จ ๐๐
“๐๐ฏ ๐ฆ๐ด๐ฆ๐ฏ๐ค๐ช๐ข, ๐ด๐ฐ๐ฎ๐ฐ๐ด ๐ค๐ณ๐ช๐ข๐ต๐ถ๐ณ๐ข๐ด ๐ด๐ฐ๐ค๐ช๐ข๐ญ๐ฆ๐ด. ๐๐ฐ๐ณ ๐ฆ๐ญ๐ญ๐ฐ, ๐ฆ๐ด ๐ค๐ฐ๐ด๐ข ๐ฏ๐ฐ๐ฃ๐ญ๐ฆ ๐ฆ๐ด๐ต๐ข๐ณ ๐ฑ๐ณ๐ฆ๐ฅ๐ช๐ด๐ฑ๐ถ๐ฆ๐ด๐ต๐ฐ๐ด ๐ข ๐ฆ๐ฏ๐ต๐ฆ๐ฏ๐ฅ๐ฆ๐ณ๐ฏ๐ฐ๐ด ๐บ ๐ข ๐ข๐ต๐ฆ๐ฏ๐ฅ๐ฆ๐ณ๐ฏ๐ฐ๐ด, ๐ข ๐ฅ๐ข๐ณ ๐ณ๐ข๐ปรณ๐ฏ ๐ข ๐ต๐ฐ๐ฅ๐ฐ ๐ญ๐ฐ ๐ฒ๐ถ๐ฆ ๐ฆ๐ด ๐ซ๐ถ๐ด๐ต๐ฐ”.
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Vรญctor CORCOBA HERRERO/ Escritor Espaรฑol
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Necesitamos ganar confianza, entre pulsaciones diversas, a fin de retomar vรญnculos sustentados en el amor y en lo verรญdico, aunque nos duela. Nos lo acaban de indicar los astronautas de la Artemis II, justamente en Naciones Unidas: “la humanidad es capaz de hacer cosas extraordinarias cuando actรบa junta”. En efecto, la uniรณn siempre hace la fuerza y la discordia la debilita. Sรณlo en un mundo, con una ciudadanรญa mรกs corazรณn que coraza, es posible la unidad. La sinceridad, pues, al poder. Mรกs vale vivir un minuto de vida honesta y franca, que mil aรฑos de hipocresรญa. Subsiguientemente, es vital ahondar mar adentro, a fin de conservar una tranquilidad y un equilibrio providencial, incluso en los perรญodos mรกs crรญticos, cuando todo parece hundido por nuestras propias miserias.
Ha llegado el momento, tenemos que despertar de los falsos sueรฑos mundanos, a pesar de nuestras debilidades. Querer hacerlo, es poder realizarlo. Precisamente, la tripulaciรณn del Artemis II, que tuvo la dicha de realizar el vuelo espacial tripulado mรกs lejano de la historia, viajando mรกs allรก de la cara oculta de la luna y regresando sanos y salvos a la tierra, tras dรญas intensos, exigentes e inspiradores; reavivaron, desde sus entraรฑas, el sentido de la participaciรณn humana compartida en la exploraciรณn del espacio. Indudablemente, somos seres en relaciรณn, que requiere de esa conciencia colectiva, mรกs madura en el discernimiento, al conjugar diversos horizontes. Desde luego, activar el juicio de la verdad desde la bondad, nos acrecienta una escucha mutua y un anรกlisis universal.
En esencia, somos criaturas sociales. Por ello, es cosa noble estar predispuestos a entendernos y a atendernos, a dar razรณn a todo lo que es justo. La equivocaciรณn, inherente a toda acciรณn humana, resulta cruel; cuando se persevera voluntariamente en el error, floreciendo como algo diabรณlico, lo que nos demanda sanaciรณn urgente. Sea como fuere, el orbe de la nueva รฉpoca global, como el mundo de los vuelos cรณsmicos y de las conquistas cientรญficas y tรฉcnicas, tampoco puede endiosarse. Lo expresan tambiรฉn muy claro los astronautas, la experiencia mรกs poderosa fue divisar el planeta, que parecรญa pequeรฑo, frรกgil, casi etรฉreo contra la vasta oscuridad, como algo necesitado de protecciรณn. Es preciso y precioso, por tanto, que todos nosotros nos encontremos y nos reencontremos en unidad.
Sรญ unirse es el comienzo de todo avance, reunirse es el inicio que activa la cultura del abrazo leal, que es lo que nos hace cooperar y colaborar contiguos; porque, ademรกs, la salud es la entidad armรณnica que da valor a todos los aรฑos existenciales haciendo familia. No hay curaciรณn, sรญ nos dejamos guiar por el afรกn dominador de un desarrollo inhumano a mรกs no poder, marcado y remarcado por graves injusticias, ante la falta de moral y รฉtica que nos deja sin respiraciรณn. Una civilizaciรณn, con perfil puramente materialista como la presente, se esclaviza ella misma con el penal de vicios y vacรญos, que colecta. En todo caso y, a poco que nos adentremos en los paseos vivenciales, nos hallaremos con dramas que no pueden dejarnos indiferentes; son estos espacios maltrechos, los que precisan cuidado.
El nรฉctar viviente es un requerimiento natural; ya no sรณlo corporal, tambiรฉn espiritual. De igual modo, que la vida dentro de la nave espacial, -como lo recordaban los tripulantes de la misiรณn-, nos advierte de la implicaciรณn colectiva, tambiรฉn los que caminamos por aquรญ abajo, necesitamos sentirnos custodiados y queridos por el sentido humanitario de solidaridad. Por desgracia, nos mueve el interรฉs mundano, que lo รบnico que hace es disgregarnos, con riadas de tensiones y oleajes de violencias. Lo cardinal es el respeto hacia todo anรกlogo. Dicho soplo, por ende, da aliento; y, como tal, tiene su tacto como primera condiciรณn para saber vivir. Sin embargo, cuando los que nos dirigen olvidan el rubor, los que nos doblegamos solemos perder la tolerancia. Toca enmendarse, pues, cada aurora.
corcoba@telefonica.net
03 de mayo de 2026.-
#๐๐ข๐ฎ๐ฐ๐ด๐๐ข๐ญ๐บ๐๐ข๐ฎ๐ฐ๐ด๐๐ช๐ณ๐๐ฆ๐ฐ๐ณ.
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