martes, 19 de mayo de 2026

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Vรญctor CORCOBA HERRERO/ Escritor Espaรฑol
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En este mundo de realidades corruptas y de espacios de mercado, sin sensibilidad alguna, al cual no le interesa el sentido de nuestra existencia anรญmica, precisamos recuperar la importancia de un timbre radiante, que intensifique la consideraciรณn hacia todo ser humano; hoy tentado de navegar como un cuerpo sin espรญritu, al ritmo de la compraventa vinculada a la cartera de inversiones, en lugar de volver al corazรณn, para reencontrarse. No podemos continuar devaluรกndonos. Hemos de reaccionar frente a este egoรญsmo, que desemboca en un individualismo empedrado y cada dรญa mรกs enfermo, verdaderamente destructivo, que nos deja sin alma. Urge regresar al verso que somos, a la sรญstole y diรกstole del verbo nรญtido, que es el que nos eleva a la mรญstica en comuniรณn.
Precisamos que todas las acciones se pongan o se repongan bajo el dominio poรฉtico de los latidos, que la comercializaciรณn y los deseos de capital obsesivos, dejen de apoderarse de nuestros andares, por aquรญ abajo. La poesรญa y, no el poder a cualquier precio, es lo que debe reinar sobre todo lo demรกs. Esto nos exige, practicar la confluencia de miradas, si en verdad queremos albergar un estado de arrojo humanitario. Por ello, es vital recogerse para hacer silencio; y, de este modo, templar nuestros propios impulsos terrรญcolas, a fin de armonizar las estรบpidas enemistades. Dejemos, pues; que las entretelas diluciden nuestros pasos, antes que la indiferencia nos tutele y la ingratitud nos subyugue. No olvidemos jamรกs, que cada obra de amor, tiene su social aleteo curativo. 
Indudablemente, la peor de las contrariedades serรก cultivar un interior cerrado y endurecido; que apenas, sienta por nada, ni tampoco por nadie. Enmendarse es lo suyo; lo que nos demanda a tener que ahondar en el nosotros, para que nuestras distintivas habitaciones estรฉn tranquilas. Esto requiere tiempo y otros cultivos, que tampoco estรกn de moda en el ahora. Se trata de mirarse y de verse para poder refundirse; previo aprender a reprendernos, bajo la visiรณn de una sana voluntad. El juego limpio puede ser una buena lecciรณn, para observar cรณmo se activa el aprecio entre las gentes copartรญcipes, enseรฑรกndonos a valorarnos y a respetarnos los unos a los otros. รšnicamente se requiere, para llevarlo a buen tรฉrmino, entenderse y atenderse.
Pensemos que la vida es un benรฉfico recreo, donde todos estamos para recrearnos, jamรกs para destruirnos, lo que conlleva escucharse y dejar que nuestro orbe oculto fecunde sueรฑos. En consecuencia, los movimientos han de estar adheridos a reglas, como el respeto por los adversarios y la lucha contra todo tipo de violencias. El cariรฑo es nuestro abecedario, o debe serlo, si queremos ser honestos y notar que, un instante de gozo introspectivo, vale mรกs que una perennidad de placer por los sentidos. En definitiva, que allรญ donde reina el afecto, la persona alcanza su identidad de quererse y de hallarse querido. Sรญ, lo mรกs sublime es que amรกndose uno, es como se puede amar a los demรกs. El manantial de la luz viviente, no tiene otro alojamiento, que el curso de las percusiones. 
Estรก visto, que nuestro mayor tesoro de taรฑidos sistรฉmicos se alegra cuando la familia es nuestro natural cobijo, el hogar del nรญveo sentimiento. Tanto es asรญ que, como repetรญa el inolvidable Francisco de Quevedo por el paraรญso de Torre de Juan Abad, situado en la vieja comarca del campo de Montiel, al Sur de Ciudad Real y colindante con Andalucรญa, formalmente reino de Espaรฑa: “los que de corazรณn se quieren, sรณlo con el corazรณn se hablan”. Por este cimiento Quevediano, y viendo como se suceden las nuevas disputas, con la complicidad de meras luchas de poder alrededor de toques frรญvolos, pasividad o flojedad nuestra, podemos pensar que esta sociedad globalizada, de la era de la inteligencia artificial, estรก perdiendo el pulso, que es tanto como decir, que ha entrado en demencia con el odio.
corcoba@telefonica.net
17 de mayo de 2026.-
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